Trampa a la tecnología: cómo engañar a un vehículo autónomo

Para detener a un vehículo autónomo no se necesita fuerza bruta ni hackers. Basta un saco de sal y creatividad para intervenir su circulación. Un gran círculo lineal y uno más grande discontinuo anulan la funcionalidad del sistema de inteligencia artificial que regula a los automóviles sin conductores. Idea y solución del artista británico James Bridle, quien recurrió al misticismo mágico más antiguo para bloquear el espíritu conquistador de la movilidad del mañana. Curioso método de protección mágica de culturas ancestrales para encerrar la potencia de una tecnología desbordante.

Bridle ilustró cómo el conocimiento sin contexto puede ser deficitario: expuso la debilidad de un sistema que promete ser infalible. La inteligencia superlativa sin coyuntura, sentido de la circunstancia y sensibilidad perece a costa de un ritual espiritual que recupera perfiles pseudo religiosos de los albores de la humanidad. Sal y arte para revindicar la discusión sobre las fronteras éticas de los vehículos de conducción autónoma.

El video enseña cómo atrapar a un vehículo autónomo en su propia inteligencia artificial sin capacidad de discernimiento. El artista dibujó dos líneas de sal concéntricas, una interna y otra externa, una sólida y otra segmentada. El vehículo se dirige a un punto fijo para quedar visualmente encerrado en este doble círculo de sal. Pasa la primera línea con separaciones y la segunda continua como si estuviese atravesando una ruta. Pero cuando debe seguir la marcha, la segunda línea constante -y perpetua- lo detiene: su red de escáner procesa que no debe traspasar la línea a su alrededor por las estrictas leyes de tráfico que lo circunscriben. El diseño de la trampa circular le restringe cualquier movimiento. El vehículo autónomo, al no poder interpretar el contexto, queda inmóvil.

De modo primitivo e inofensivo, James Bridle halló la fórmula para contener la evolución de la industria automotriz -o simplemente cómo tejer una red sin escapatoria para un vehículo autónomo-. El artista es un exponente de la tendencia “Nueva Estética“, “la acumulación de tecnología que se ha convertido en imagen” -definición prestada del artista e investigador Curt Cloninger- y que Bridle reproduce mediante grafismo y lenguaje visual en forma satírica para fusionar el mundo virtual y el físico. Cloninger ayuda a entender esta corriente: “Las imágenes de la ‘Nueva Estética’ se producen por medio de sistemas que combinan naturaleza y cultura. No son imágenes representativas, análogas, arquetípicas, emblemáticas o simbólicas de ninguna otra cosa. Son las huellas y residuos de procesos y relaciones”.

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Bridle diseñó un cepo virtual bajo esta filosofía. “Lo que estamos viendo es un círculo de sal, una forma tradicional de protección -interna y externa- en la práctica de la magia. En este caso es usado para arrestar un vehículo autónomo -un automóvil que se maneja por sí mismo y que depende como guía de visión mecanizada y de su procesamiento-. Al dibujar rápidamente una forma conocida de marcas viales, podemos confundir al sistema de visión del auto haciéndole creer que está rodeado de puntos sin salida”, explicó en una entrevista publicada por el sitio web Creators.

El artista pidió que el engaño sea interpretado como un acto de resistencia a la fusión de “un montón de tecnologías realmente interesantes con temas sociales cruciales como la atomización y la naturaleza cambiante del trabajo, el traslado del poder de las élites corporativas a Silicon Valley y la fe cuasi-religiosa en la computación como el único espacio para la producción de la verdad”. El video se desarrolló en el monte Parnaso en Grecia, cuna de musas mitológicas y del Oráculo de Delfos, y lleva por nombre Autonomous Trap 001 o Trampa Autónoma 001. La única manera de que el vehículo autónomo pueda salir del encierro sería convocando a un humano que ensayara una lectura del escenario real. Bastará con borrar el círculo o acelerar desde adentro: lógica humana.